El reto de ser tu propio negocio

Por Rafael Ayala

En la actualidad muchas personas trabajan como profesionistas independientes o “free lance” y como empresarios de venta directa o multinivel. Desde su casa o desde una oficina pequeña compiten con grandes compañías. Mas para tener éxito requieren vencer dos grandes enemigos, no tener un jefe y la falta de disciplina.

La carencia de tener a quien rendir cuentas y la tentación de un mal manejo de sus tiempos ante la libertad que poseen, les puede llevar a la ruina. ¿Qué hacer para superar este desafío y sobresalir? Hay ocho prácticas que les facilitan crecer y tener buenos resultados, que por cierto, son prácticas que también necesitan las empresas tradicionales.

1. Crear rutinas productivas. Es básico establecer horarios y un proceso a seguir para cumplir con las actividades del trabajo. Al no tener un jefe a quien rendir cuentas, ni un horario, se vuelve una tentación levantarse tarde y procrastinar. La clave está en tener la flexibilidad de ser independiente, pero con una rutina que genere productividad.

2. Ser especialistas. Una ventaja competitiva en cualquier mercado es ser experto o especialista en lo que se comercializa o el servicio que se da. Una distribuidora de cosméticos, no sólo debe conocer los productos que vende; también debe estar bien informada sobre el mundo de la belleza, la piel, las diferentes marcas existentes, etc. Por su parte el prestador de servicios debe estar al día en su área de especialidad. Para ello hay que mantenerse leyendo sobre su profesión, servicio, productos y mercado.

3. Capacitarse. El punto anterior no se puede lograr sin capacitación. Como en todo negocio, quien no se actualiza pierde vigencia y después, mercado. Los empresarios independientes y los distribuidores directos cuentan con la ventaja que su empresa proveedora suele ofrecerles capacitación. Hay que aprovecharla y capitalizarla. Los auto empleados deben establecer trimestralmente o para cada semestre al menos una capacitación formal que les ayude a mejorar en su área de especialidad, en la administración de su negocio, mercadotecnia y ventas, tecnología, etc.

4. Apoyarse en terceros. Es difícil como individuos llevar todas las áreas de un negocio, hacerlo bien y contar con el tiempo para realizarlas. Por lo mismo conviene contratar empresas o a otros profesionistas independientes que se encarguen de las actividades que menos dominan, les toman más tiempo o les desagrada hacer. Por ejemplo contratar quien se encargue del manejo del mundo digital o la contabilidad.

5. Tener un alto grado de auto exigencia. Los clientes esperan de los profesionales independientes tengan al menos el mismo nivel de servicio y calidad que ofrecen las grandes empresas con las que compiten. Por lo mismo necesitan ofrecer calidad en su trabajo. Deben ser puntuales, cumplir lo que prometen, transpirar honestidad y dar el extra. Su nivel de auto exigencia en cuanto a tiempos de entrega, garantías, presentación personal y la calidad de sus productos debe ser alto. Requieren responder correos y llamadas en el menor tiempo posible y dar seguridad a sus clientes que si algo no llena sus expectativas será compensado. Necesitan al menos empatar el nivel de servicio de sus competidores, pero de preferencia rebasarlos. Su gran ventaja competitiva, al ser su propio negocio, es la flexibilidad y deben capitalizarla.

6. Utilizar tecnología. En la actualidad existen una gran variedad de aplicaciones y herramientas digitales a bajo costo que nos ayudan a incrementar la calidad de los servicios; mantener relación con los clientes o miembros de la red de comercialización y realizar tareas administrativas y estratégicas. Es importante incorporar algunas de estas alternativas. Como hay muchas opciones conviene consultar a conocidos que las utilizan o solicitar el consejo de los expertos en el área. Reusarse a utilizar la tecnología actual es dar ventaja a los competidores y no llegar a la altura de las expectativas de los clientes.

7. Desarrollar habilidades de relaciones humanas. Los negocios se hacen entre personas. Incluso ahora que podemos adquirir bienes por internet sin contactar a un ser humano, sigue siendo importante el trato personal. Esto aplica tanto para atender una duda, solicitud o queja de un cliente, como para crear redes de distribución, hacer ventas o promocionar nuestros servicios y productos. La capacidad para tratar con los semejantes sigue siendo fundamental para generar confianza y ésta es clave para hacer negocios. Quien domina este arte, tiene ventaja competitiva y quien no, debe capacitarse al respecto.

8. Rendir cuentas. La rendición de cuentas es tal vez la manera más efectiva para cumplir metas y compromisos. Es un acto inteligente que un profesional independiente solicite a una persona de confianza fungir como alguien a quien rendir cuentas. De esta manera cada meta, proyecto y actividad programada debe tener una fecha límite conocida por esa persona. Así, cada semana o cada quince días se reúnen o tienen una conversación telefónica para rendir cuentas. Hacerlo incrementa notablemente el nivel de ejecución de quien rinde cuentas.

Ser nuestro propio negocio nos permite tener la libertad para manejar nuestros tiempos. La tecnología facilita que una sola persona se desempeñe como una empresa. Trabajar así es más sencillo que nunca antes, pero por lo mismo, hay más competencia. Destacar depende de enfocarse en dar un excelente servicio a los clientes y para ello es necesario convertirnos en el tipo de profesionales actualizados y capacitados, que dan lo mejor de sí. Sin orden y disciplina es muy difícil lograrlo.



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